El valor de la Oración

Autor: Flor Itzel Contreras

Estudiante del 4to. año de la Lic. en Formación Catequética

El trabajo que se presenta aquí, se enfoca en sensibilizar a los jóvenes acerca del valor de la oración para desarrollar una relación viva con Dios. La autora encuentra fundamento en la Biblia, el Magisterio de la Iglesia y algunos autores reconocidos por el valor de sus reflexiones. La propuesta de catequesís consiste en una parte del itinerario formativo de los jóvenes, tan necesario en estos tiempos de saturación de estímulos y consumo moral, en donde la relacipin con Dios parece distante y muda para muchos.

El Acompañamiento Comunitario en la Configuración de la Espiritualidad Juvenil

Autora: Judith Reyna Bustamante.

Estudiante del tercer año de la Lic. en Formación Catequética.

La realidad de la juventud contemporánea en la Parroquia del Señor Santiago, ubicada en Jalpan de Serra, Querétaro, plantea un serio desafío para la acción evangelizadora. En un entorno social marcado por las redes sociales digitales y las problemáticas críticas de salud pública, los jóvenes se encuentran en una constante vulnerabilidad. Voy hablar sobre la espiritualidad en los jóvenes cristianos y católicos de la parroquia del Señor Santiago de Jalpan de Serra Querétaro.

Imagen creada con la tecnología IA de Gemini Flash

Me preocupa que cuando van al grupo juvenil, ellos lo miran como un escape de lo que viven en entorno social y familiar y yo no haga nada. También veo que ahí encuentran un espacio de escucha y conocen mas amistades y los lleva a una relación más íntima con Dios porque la pastoral juvenil esta activa. En este contexto, la Pastoral Juvenil diocesana y parroquial ha asumido un rol protagónico. Tras un período de notable ausentismo, la reciente renovación del programa pastoral ha revitalizado el grupo juvenil, atrayendo de manera entusiasta a un número significativo de adolescentes y jóvenes.

No obstante, surge una preocupación pastoral imperativa: para muchos de estos jóvenes, el espacio parroquial es percibido inicialmente como un mecanismo de escape de sus realidades familiares y sociales. El grupo también constituye un valioso espacio de escucha activa, socialización sana y, fundamentalmente, un puente hacia un encuentro íntimo con Dios. El reto radica en encauzar esa búsqueda de refugio hacia una verdadera experiencia de fe. Para abordar esta realidad, es indispensable comprender cómo concibe el joven la espiritualidad en la actualidad. Como señalan López Torres et al. (2025):

Cabe mencionar que la espiritualidad se expresa a través del arte, la poesía y el mito, así como de la práctica religiosa. También estos autores precisan que los ateos pueden considerarse personas espirituales; por ello destacan que espiritualidad es un concepto más inclusivo que la religión” (p. 78).

El joven se encuentra en una etapa de transición y de profundos cuestionamientos existenciales, busca definir su propia identidad. Su noción de espiritualidad no siempre se asocia a la estructura de una religión o a una imagen preestablecida de Dios pus más bien la experimenta a través de aquello que le genera bienestar. La Pastoral Juvenil debe ser capaz de salir al encuentro de esta espiritualidad, mostrándole que ese anhelo de trascendencia encuentra su plenitud en el Dios del Amor.

Considerando la exhortación apostólica possinodal Christus Vivit del Papa Francisco, se hace evidente que el florecimiento espiritual y el discernimiento vocacional del joven requieren de una comunidad madura y comprometida. Gómez  (2021) afirma:

Se necesitan laicos, consagrados, sacerdotes, padres de familia, gozosos de su vocación y de su vida, que impregnen de sentido la existencia, que sean inspiración, que motiven, que ayuden a discernir a los jóvenes y que se comprometan con la palabra «juntos» y «nosotros», se necesitan hombres y mujeres que enseñen a dar fruto como resultado del disfrute de la vida, que con su testimonio irradien al Dios vivo que nos quiere vivos” (p. 42).

El joven no puede madurar su fe en el aislamiento, pues requiere de referentes significativos: familias sólidas, sacerdotes cercanos, religiosos y laicos comprometidos que, con su  testimonio coherente y alegre, reflejen el rostro de un Dios vivo. Al analizar la dinámica de la Parroquia del Señor Santiago, se observa una doble vertiente. Por un lado, los jóvenes acuden a las reuniones quincenales motivados, quizá, por el deseo de distanciarse de sus conflictos familiares; por elotro, a través de las dinámicas y la vida comunitaria paulatinamente van descubriendo y construyendo una espiritualidad que los conduce hacia Dios.

Al contrastar ambas realidades, resulta claro que la segunda postura posee un mayor peso teológico y metodológico. La meta de la catequesis y de la pastoral no es ofrecer un analgésico temporal, sino sanar al joven desde la raíz. El verdadero acompañamiento debe capacitarlo para alcanzar la madurez afectiva, encontrar la auténtica felicidad y propiciar la reconciliación con su historia familiar. Solo así se pasa de una espiritualidad de «escape» a una espiritualidad de «encarnación».

A modo de balance reflexivo, reconozco que la complejidad de este fenómeno exige una profundización teórica y metodológica aún mayor, así como una ampliación de las fuentes documentales en futuras investigaciones. Como catequista y agente de pastoral, este análisis implica un compromiso: insertarme de manera más activa y directa en los procesos de la Pastoral Juvenil de nuestra parroquia. Si se propician los espacios de escucha atenta y empatía, se puede lograra que cada joven sea un verdadero facilitadors de su encuentro con Jesucristo.